jueves, 13 de febrero de 2014

CAPITULO 4
  —Oye tío…sabes que voy a estar ahí para lo que haga falta…y bueno de mi hermana me encargo yo, seguro que si esto pasa a más ella estará de tu parte —le miro irónicamente—. De verdad Zayn.
  —Nos vemos Niall, mi madre me va a matar si llego tarde para comer y luego tengo que recoger a la enana…—le doy las espaldas y levanto una mano en forma de despedida.

  Al final no he conseguido lo que quería, que era poder hablar con Liam ya que vivía en la misma calle que Niall.

  —¡Aghhhh! —por mi lado una anciana bien vestida, seguro adinerada, me mira con mala cara. Tiene pinta de ser la señora Robbins, pero siempre me mira mal, así que no es de extrañar.
  —¡ALMA EN PENA! —escucho a Liam a mis espaldas.

  Me giro y paro para esperarlo. La verdad que algo de suerte tendría que tener hoy, por lo menos podría hacer algo bien e intentar arreglarlo.

   —Cuando he salido del baño ya no estabas —me dice con la respiración un poco entre cortada. Emprendemos el paso hasta llegar a mi coche—. Oye —dice cortado—, ¿te importa acercarme a casa de Dani?
  —No claro, sube —entramos los dos en el coche y pongo rumbo hasta casa de Danielle.
   —Zayn…no estes preocupado, seguro que ese chaval no pone ni denuncia, es el típico chulo que alardea de todo, si se metiese en un juicio ¿qué le diría a sus colegas? —bufa por la gilipollez a la que ha hecho referencia, lleva razón, pero si la vida me ha enseñado algo es que no hay que fiarse de nadie.
  —No te preocupes tú, estaré bien.
  —Zayn es que… —le corto, no quiero escuchar mas problemas de peleas, juicios y ajustes de cuentas.
  —¿Tu hermana te ha dicho algo sobre la escuela? —esto es por lo que había ido a casa de los Horan.
  —Sí, de eso te tenía que hablar yo —me pilla por sorpresa. Le miro alarmado—. Pon la vista en la carretera, por muy bien que conduzcas no me fio de los demás locos que van al volante. Claire me dijo el otro  día que Waly esta extraña, que la evita en la escuela, sentándose sola, sin nadie más; que entra la primera a las clases al igual que sale…Claire esta muy preocupada, es su mejor amiga, pero Waly no le habla desde hará semanas, la cosa es que fuera del colegio tampoco le dirige la palabra.
  —Mi hermana me había pedido dinero esta mañana, pero cuando le he preguntado que para qué era se ha bajado del coche…
  —¿Sabes cuanto hace que se comporta así? —soy lamentable, no lo sé. Bien Zayn, vaya mierda de  hermano eres…
  —No, me he dado cuenta esta mañana, ha sido muy extraño…—doy un golpe en el volante—. No he tenido tiempo de fijarme Liam…mi vida es…—me muerdo la lengua a nadie le importa como es mi vida.
  —Lo sé —sí, tristemente ellos lo saben—. Intentaré que Claire se entere de algo, aunque ya lleva tiempo por su cuenta intentando averiguar que ocurre —giro a la izquierda entrando en la calle de Dani. En pocos segundos estamos frente a su casa. Liam se desabrocha el cinturón y baja del coche, aunque duda unos momentos—. ¿Hace poco no entraron en el club de gimnasia? —me encojo de hombros.
  —Algo oí, seguramente sí.
  —Pues ya tenemos por donde empezar —dice sonriéndome—. En cuanto sepa algo te cuento, no te preocupes hermano.
  —Muchas gracias Liam.
  —Para eso esta la familia —me sonríe nuevamente y cierra la puerta.


  Pongo rumbo a casa. Tengo que empezar a preocuparme más por mis hermanas, parece como que las tuviese descuidadas. Para colmo encima me meto en un nuevo lío…Zayn ¿qué remedio nos vamos a poner? En ocasiones eres peor que una enfermedad, porque no se cura nadie de ti…
 
  Entro en mi calle. Odio esta zona residencial, todos conocen a todos, y de una forma u otra se enteran de tu pasado, presente y se imaginan ya tu futuro. Menos mal que en mi familia nunca han conseguido meter mucho las narices, solo en lo que era evidente, mis líos. Aparco frente a casa. Mamá ya ha llegado.


  —¡Hola…! —dejo las llaves en el mueble de la entrada.
  —¡ZAYN, ESTOY EN LA COCINA!

  Voy hacia allí. Con suerte podré ir picoteando de lo que esta cocinando mi madre. Y me llevo una sorpresa. Greta, la otra abuela de Anne está sentada en MI mesa y con MI hija. Estas cosas se avisan…

  —¿Qué hace aquí? —me dirijo a ella directamente sin saludar. Esto es una falta de educación inmensa.
  —¡DADDY! —Anni me echa los brazos. Sin pensarlo le quito de encima a mi hija.
  —Buenas tardes Zayn, yo también me alegro de verte, ya que ayer no recogiste a tu hija. Tenía ganas de verla y decidí ir a por ella a la guardería —me pone una falsa sonrisa en sus labios pintados de rojo intenso, pero elegante.
  —Su hora de visitas fue ayer, si no pude ir a recoger a mi hija es porque estaba liado con un trabajo de la universidad, fue su abuela a por ella —noto la mirada de mi madre clavándose en mi—. Si no le importa la próxima vez no haga esto, Anne tiene comedor en la guardería, por otra parte el tutor y padre soy yo, si quiere ver a la niña debe comunicarse conmigo, no actuar por su cuenta, ya que ante la jueza podría quitarle las horas de visitas y no ver más a la niña —se escucha un asombro ahogado de mi madre—. Si no le importa y le ha quedado todo claro, le acompaño a la puerta.

  Vuelve a poner esa sonrisa que nunca he soportado. Su hija también odiaba esa sonrisa. Se levanta muy digna sin borrar esa mueca de su cara.

  —Por casualidad de la madre de Anne no sabrás nada, ¿verdad? —cuenta hasta diez Zayn, tú puedes.
  —Greta, le acompaño yo. Zayn tiene que dar de comer a Anni, hace media hora que debería de estar comida —mi madre interviene mientras apaga el fuego y se lleva a la señora de mi vista.


  ¿Por qué me pregunta por ella? ¡Yo no sé ya nada de ella! Una risita me canturrea por la mente. No, más problemas no quiero, estoy intentando remontar. Como me dijo mi abuelo el pasado se queda atrás bajo sombras que no se deben iluminar.